Quiénes somos

Un proyecto con ilusión

Álvaro y María, fundadores de Carne de la Buena

“La carne que comemos no sabe a nada.” Esta frase ¿cuántas veces las hemos oído? Muchas.

La carne que se consume en la mayoría de casas suele ser carne de la cual no conocemos el origen, ¿Qué ha comido ese animal? ¿Cómo ha vivido? ¿Es sano comer esa carne o han acelerado el proceso de engorde del animal?

Es así como nace Carne de la Buena, un proyecto de Álvaro, ganadero con 4 generaciones de ganaderos a sus espaldas, y Maria, su mujer, publicista e internetera, decidida a que la carne de pueblo llegue a la ciudad. Álvaro y Maria están decididos a llevar a tu casa carne de calidad, con un sabor a carne carne y 100% natural, sana y respetuosa con la vida del animal.

Ganaderos de cuarta generación

Javier, padre de Álvaro

Detrás de Carne De La Buena se encuentra una familia con más de cuatro generaciones ganaderas a sus espaldas. La familia Fernandez Acero remonta sus orígenes ganaderos “a los abuelos de mis abuelos” según cuenta Javier Fernández el padre de la familia.

Javier, ganadero durante toda su vida, decidió dedicarse, como sus padres y abuelos, a una forma de vivir que en su juventud todos abandonaban. Eran los años sesenta cuando las grandes migraciones de población del pueblo a la ciudad. Él decidió quedarse, por convicción y por amor a un trabajo y a una forma de vivir.

Familia de ElviraElvira, su mujer, también proviene de familia ganadera. Cuenta a menudo, como ella y sus hermanas, iban a caballo a buscar medicinas o a hacer las compras. De eso hace solo 40 años. “Vivíamos en pleno contacto con la naturaleza, era ella la que nos decía qué teníamos que comer y cómo teníamos que manejar al ganado”.

Hoy en día, siguen viviendo la ganadería de igual forma. Actualmente, Álvaro, hijo de Javier y Elvira, es quién lleva las riendas de la ganadería. Siguiendo la tradición y la sabiduría de más de cien años con los avances de hoy en día.

“Nos gusta manejar el ganado como siempre se ha hecho, a caballo, por pastos y montes. Todas nuestras vacas llevan campanos para oír dónde están, si alguna se separa de la manada para parir, es muy útil para ir a buscarla y comprobar que el ternero está sano y que ya ha empezado a mamar.”

Control y certificado veterinario

Nuestras vacas están supervisadas por la Unidad Veterinaria de la Junta de Castilla y León, en Villarcayo, Burgos. Con revisiones periódicas y controles veterinarios.

Nuestras vacas nunca son alimentadas con antibióticos, la hormona bovina del crecimiento humano (rBGH), u otros fármacos artificiales. Tampoco comen alimentos genéticamente modificados.

21072013-IMG_4018